viernes, abril 22, 2005

Luces y sombras en la situación económica mundial

 Posted by Hello


Julio Carreras (h) *

Por encima de las pretensiones estadounidenses, dos factores dominan claramente la agenda política de los pueblos hoy: la inevitable crisis del sistema capitalista occidental, y la creciente búsqueda de alternativas válidas desde los países del Tercer Mundo.

En su artículo “Con olor a estanflación”, publicado el Jueves 21 de abril de 2005 por The New York Times, vaticinando un posible futuro económico estadounidense por retrospección, Paul Krugman dice:
“En los años 70, el disparo en los precios del petróleo y otras materias primas llevó a la estanflación... la cual no dejó buenas opciones en materia de política económica”.
“Estanflación”, la palabra clave del diagnóstico, señala una circunstancia económica en que, sobre una situación inflacionaria se produce, además, el estancamiento de la economía. Definiendo un poco más el término, podemos decir que “estanflación indica la simultaneidad del alza de precios, el aumento de la desocupación y el estancamiento económico”. *
En el mencionado análisis, Krugman pinta un sombrío panorama de la situación económica norteamericana: “los costos laborales han estado cayendo debido a que los salarios crecen menos que la productividad”, indica. Y continúa: “Los precios del petróleo son responsables de una gran parte de la historia, pero no de la historia completa. También los precios de otras materias primas se están incrementando; los costos en servicios de salud van por el mismo camino”. Y “una combinación de escasez de capacidad, la creciente demanda asiática y un dólar debilitado le han dado a industrias como la cementera y la acerera un nuevo «poder de fijación de precios»” -que según su criterio, contribuye dramáticamente con la inflación.
Por si todo esto fuera poco, el analista menciona la “desocupación encubierta, por estadísticas que sólo muestran como tales a quienes están en busca de empleo”, mientras una gran porción de indigentes son borrados, por decreto, de la “realidad”.
“Sobre todo –dice Krugman-, el débil mercado laboral deja a los trabajadores sin poder de negociación, por lo que no están avanzando: los incrementos en los salarios han sido mínimos y no van siquiera a la par de la inflación”.
Luego de su preocupante constatación de que “el empleo en el sector privado es todavía menor al que se registraba antes de la recesión de 2001” deja flotando en el ambiente la idea de que no confía en una rápida solución de estos problemas, dado que (citamos textualmente) “los operadores políticos toman todas las decisiones de política económica y el secretario del Tesoro no es más que un vendedor”.

* Diccionario Consultor Político - J.C. de La Vega


Chinos felices

Pero no todas son caras tristes en los Estados Unidos. De acuerdo a lo publicado por el periódico chino “Pueblo en Línea” en español, “El Comité de los Cien, organización de flor y nata de los chinos residentes en EEUU, realizó un simposio con el tema especial «Interacción Económica entre EEUU y China», en Washigton” Los asiáticos parecen estar bastante felices por el rumbo que va tomando una economía cada vez más dependiente hacia sus productos, y hasta se permiten dar un tirón de orejas a los norteamericanos, por no tener en cuenta los beneficios que esto les trae.
“China es uno de los más importantes socios económicos y comerciales de EEUU”, dijeron. Según datos que ofreció Peter Potler, profesor de economía de la Universidad John Hopkins, a partir de la incorporación de China a la OMC en 2001, casi se ha duplicado la exportación de EEUU a China. Al mismo tiempo, la exportación de EEUU a otros países y regiones del mundo se mantiene estancada en grados variados.
Pero, al mismo tiempo que la rápida expansión del comercio, la enorme balanza desfavorable de EEUU hace que los norteamericanos se preocupen por un serio desequilibrio del comercio bilateral. Potler considera que se debe tener en cuenta, sin embargo, que “según las estimaciones del banco inversionista de EEUU Morgan Stanley, en 2004 las compañías norteamericanas ganaron en el negocio de productos chinos por lo menos 60.000 millones de dólares, y esto supone más del 10% de los beneficios anuales de las 500 empresas cotizadas en Standard & Poor's” Y también que “unos 4 hasta 8 millones de empleos de EEUU están relacionados estrechamente con el aumento de valor de los productos chinos”.
En el mencionado simposio se indicó también que “con el propósito de economizar el costo, muchas empresas de Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y otros países y zonas de la región Asia-Pacífico, llevan diseños de sus productos y materias primas a China para realizar el procesamiento y luego exportar directamente los productos acabados”. En la actualidad, muchas empresas norteamericanas se han sumado a este proceso de cambio. En los últimos 10 años, la participación de los productos de China en el mercado norteamericano ha subido drásticamente del 5 % al 13 %, mientras que la participación de otros países y zonas de la región Asia-Pacífico ha bajado del 34 % al 21 %.*
Es que la economía china ha continuado con su explosivo crecimiento, a pesar de las promesas del Gobierno de Pekín a su homólogo de EEUU para suavizar el ritmo de la locomotora asiática, que eviten tensiones inflacionistas, tanto internas como en los mercados internacionales de materias primas.
Contrariamente a lo prometido, en el primer trimestre del año el PIB del gigante asiático aumentó un 9,5% en tasa interanual, según la Oficina Nacional de Estadísticas, por encima, incluso de las previsiones más optimistas de los analistas, que cifraban el avance en un 9%. En octubre, el banco central chino elevó los tipos de interés por primera vez en nueve años, del 0,27% al 5,58%, con el ánimo de enfriar la economía. Los países desarrollados e instituciones como el FMI presionan también a Pekín para que aprecie su tipo de cambio.**

* “Empresas norteamericanas ganan 60 mil millones de dólares a través de mercancías chinas”. Pueblo en Línea, miércoles 22 de abril de 2005.
** “China crece con fuerza en el primer trimestre, hasta el 9,5%” -Cinco Días – Spain – 22 de abril de 2005.

Crisis global

Según el prestigioso analista Wim Dierckxsens, del Foro Mundial de Alternativas “Muchos cambistas esperaban el fortalecimiento del dólar con las noticias de una victoria, pero el capital ahora huye del dólar, sobre todo hacia el euro”. En un meduloso informe denominado “Dólar: ¿Fin de la hegemonía?”, Dierckxsens aporta muy lúcidos conceptos para interpretar la realidad contemporánea. *
“La caída del dólar ante el euro ha sido contundente desde octubre de 2000 hasta finales de 2004: la moneda europea se valorizó en un 65%: de 0,82 a 1,36 dólares. La revista conservadora The Economist, prevé que pronto llegará a 1,70 dólares”, indica Dierckxsens. Las consecuencias de dicha devaluación indetenible, según este autor, podrían ser “la primera crisis global en el capitalismo, con un impacto difícil de imaginar”. Siempre siguiendo sus razonamientos, esta podría ocurrir “al empezar a subir más o menos aceleradamente las tasas de interés”. Es que la Reserva Federal de EE.UU ha levantado, desde junio de 2004, dicha tasa: en medio año la tasa se duplicó, al pasar del 1 al 2,25%. Destacados economistas del Norte esperan que “para los préstamos a largo plazo en EE.UU rijan tasas de dos dígitos”. De acuerdo a esto, “si esa alza en las tasas de interés no causa una caída inmediata en los precios de los inmuebles, la misma provocaría una brusca contracción en la capacidad de consumo y una contracción en los préstamos hipotecarios y de crédito en general limita inevitablemente la demanda. Una caída brusca en la demanda causará fuerte recesión en EE.UU.” El 21% de la demanda norteamericana son importaciones. Cuando el consumo se contraiga bruscamente, también lo harán las importaciones.
Para comprender el impacto que la contracción de importaciones provocará en la economía norteamericana, se debe tener en cuenta que, hoy por hoy, el sistema está sosteniendo, más que sobre la producción, en la importación y comercialización de productos asiáticos. Una porción cada vez mayor del mercado fue ya totalmente ganado por estas importaciones, más convenientes incluso para los empresarios estadounidense, cuyos capitales financian su elaboración externa y se benefician luego con su distribución comercial en los EE UU a un precio mucho menor que si fuesen manufacturados en el país.
Un 25% del déficit comercial de EE.UU se debe al comercio con China, cuyo Banco Popular con el de Japón -además de otros bancos centrales de Asia que sostienen un superávit crónico en la balanza comercial con EE.UU- acumulan reservas internacionales de U$ 2,2 billones. Ahora bien, los países asiáticos, “para mantener la demanda efectiva de los productos orientales, lo han hecho en su gran mayoría en dólares USA. En los 18 meses de junio 2003 a diciembre 2004, las reservas extranjeras mundiales en dólares aumentaron en un billón de dólares” **
Como respuesta, “EE.UU, al recibir capital gratis en reservas internacionales, puede aumentar su déficit fiscal. Para garantizar su hegemonía, se lanza a una costosa guerra en Irak y evita que el euro destrone al dólar, pues la economía de guerra favorece a su industria militar, su único sector económico competitivo. En vez de subir impuestos para costear la guerra, los bajó en beneficio del 5% más rico de EE.UU. Así, la empresa privada doméstica ganó con un déficit fiscal creciente”. *
Así pues, la mitad de la deuda pública estadounidense “la financian países que mantienen sus reservas en dólares, y la otra mitad se la cobran a los trabajadores de EE.UU”. * Pero resulta que casi la mitad de esta deuda negociable (7,5 billones de dólares) “está en manos de inversores extranjeros y, a la vez, más del 50% de esas inversiones extranjeras está en manos asiáticas”. * La otra mitad de la deuda son fondos no negociables, de los que más del 40% proviene del fondo federal de seguro social, hoy en bancarrota. De ahí la premura de la administración Bush para privatizarlo.

* “Dólar: ¿Fin de la hegemonía?” Foro mundial de alternativas. http://www.forumdesalternatives.org/
** Luis Uchitelle, “Alto nivel de deuda en EE.UU hace que algunos pronostiquen crisis”, La Nación, Argentina, diciembre 2004.

La espada asiática

“Al depreciarse el dólar” dice Dierckxsens , “las reservas internacionales de Asia perderían valor. La conservación de las reservas asiáticas en dólares permite por ahora que EE.UU siga importando productos y servicios. Pero las pérdidas subirán. Con los ingresos de sus exportaciones, Asia logra más bonos en dólares y financia a crédito la gran demanda gringa de productos asiáticos”. El problema de los asiáticos se agravará, pero si éstos diversifican sus reservas al comprar otras divisas, provocarían una caída rápida del dólar. Todos quieren seguir ganando y todos creen que pueden salvarse. Al caer el dólar, el primero que venda podrá salvarse, pero la masa de capital que llegue sufriría enormes pérdidas.
Según el economista del Foro Mundial de Alternativas, “si los países asiáticos adoptaran el euro como opción substitutiva de reserva internacional, la importación norteamericana se reduciría y la importación europea subiría. La adquisición masiva de euros como reserva internacional en vez de dólares aumentaría el precio del euro aún más”.
Con la devaluación del dólar, se cierne el riesgo de “la progresiva desvalorización de la inversión asiática”. Para atraer los dólares que cubran el déficit, la reserva federal estadounidense sube las tasas de interés, haciendo caer la demanda en EE.UU, y las importaciones asiáticas. Entonces, Asia podría retirar sus dólares y “el precio del dólar colapsará”. La gran oferta de productos y servicios buscará mercados por doquier y a cualquier precio. La deflación o caída de precios es consecuencia inevitable.
Para evitar esta crisis, EE.UU presiona a la Unión Europea para que introduzca una política más laxa y sus ciudadanos compren a crédito e hipotequen su futuro. Ello será factible si EE.UU acepta que el euro sustituya al dólar como moneda-reserva. Pero, aunque en Europa “la deuda hipotecaria de los hogares es más baja que en EE.UU, el alza en los precios de sus inmuebles (entre 100% y 150%) es el doble que en EE.UU (65%) en los últimos siete años” (The Economist, diciembre, 2004).
Hay presiones para que el Banco Central Europeo (BCE) baje las tasas de interés, pues hacerlo pospondría teóricamente la crisis, aunque fomentaría la deuda hipotecaria y dispararía los precios inmobiliarios. Las tasas de interés real en la UE, restando el efecto inflacionario, ya están por debajo de 0 en la UE.
Wim Dierckxsens nos asegura que “la crisis desde la caída en la demanda del consumidor, en otras palabras, resulta inevitable”. El proceso deflacionario derivado recorrerá el mundo. A partir del euro encarecido, las exportaciones europeas serán afectadas. Así, la crisis estadounidense generará reacciones en cadena, desembocando en crisis global, que significará una crisis de las transnacionales dependientes del mercado internacional. “Esto significa una crisis bursátil mundial, y por primera vez una crisis del sistema como tal”.
“Al perderse la confianza en una economía –dice Dierckxsens, “no hay moneda de reserva que brinde puerto seguro. La compra de oro y otros metales será espectacular. Su precio, que en los últimos años muestra signos de aumento, se disparará, y la especulación en metales se acentuará”. Cuando ello ocurra, el refugio de capital no fomentará demandas efectivas de bienes y servicios sino que las contraerá más. La especulación en el mercado de metales preciosos acentuará la sobreproducción. El proceso deflacionario recorrerá el mundo como nunca en el capitalismo. Con ello, la depresión mundial será tan profunda que se generalizará la crisis de pago de las deudas en el mundo. Al caer los ingresos y aumentar las obligaciones, el encadenamiento en la crisis de pago llevará al colapso del sistema financiero global.

Una esperanza de paz

Algunas respuestas a estos nubarrones apocalípticos parecen surgir desde las políticas de algunos presidentes latinoamericanos como Chávez o Kirchner. Si ubicamos el punto máximo de tensión creativa en Venezuela y el mínimo posible en la Argentina, vemos que ambos ofrecen alternativas a la inmensa presión provocada por los 5 factores esenciales de la crisis económica mundial en ciernes. Estos son, a saber:
1)El ya indetenible alza en el precio del petróleo.
2)Crecimiento sin control de la economía asiática.
3)Resquebrajamiento profundo del sistema económico norteamericano.
4)Incapacidad estructural de Europa para proveer una alternativa sólida al capitalismo occidental en crisis.
5)Relocalización de industrias, favorecidas por el uso de mano de obra esclava en Oriente.
Chávez impulsa un desarrollo autónomo, con sustitución de productos y tecnologías, acompañado por una revitalización paulatina del mercado sostenida por la redistribución de ingresos. Kirchner insinúa ahora constituirse como una “tercera alternativa” para los países desarrollados que exportan sus capitales debido a su pérdida de competitividad. Sonaron en tal sentido las conversaciones con grandes empresas automotrices de Alemania, hoy jaqueadas por la industria asiática y la imposibilidad de efectuar más ajustes en sus ya alicaídas plantas de producción locales.
Deberá verse si en el tórrido y hoy ensangrentado escenario político mundial nuestros países lograrán encontrar caminos que les permitan convertirse, como alguna vez soñó un visionario argentino, en verdaderos “refugios para la paz mundial”. Aún dentro del dolor, provocado por tantos años de aplicación a estas sociedades de las políticas criminales del imperialismo, y el consecutivo retroceso económico, una luz de esperanza parece expandirse entre nosotros hoy, otra vez. Como un tenue resplandor aún, pero con la misma fuerza de los amaneceres luego de una larga noche boreal, ellas emanan de ingentes iniciativas populares, como el Foro Social Mundial, o las innumerables experiencias exitosas de resistencia y construcción solidaria que se multiplican aquí o allá, por toda América Latina.


* Julio Carreras (h) es escritor. Coordinador General de Solidaridad, Asociación para la defensa de los Trabajadores, los Campesinos y el Consumidor.