viernes, octubre 09, 2009

Publicaciones culturales


El embrutecimiento del pueblo acrecienta la chance de los opresores. Mientras la existencia pueda controlarse desde bambalinas, como un espectáculo, los opresores sienten su seguridad estable. Por ello los romanos desarrollaron el circo. Que no era por cierto un espectáculo artístico -como lo es hoy, por ejemplo, Le Cirque Du Soleil. Sino una horrenda carnicería, donde esclavos de diferentes razas se despedazaban entre sí. Con esta monstruosidad, un pueblo monstruosamente primario "se divertía".
Hoy todos los medios de Santiago proclaman como un orgullo si cualquier joven santiagueña sobresale en algún estúpido programa de televisión, por mostrar el movimiento de su culo.
El Arte, la Cultura y la Religión siempre fueron enemigos de los poderes. No porque se lo propusieran: por el contrario, estas tres ramas de la inteligencia humana buscan la armonía, el equilibrio y la paz. Tales virtudes se encuentran en la esencia de toda actividad espiritual. Y resultan imprescindibles.
Son mujeres y hombres ejerciendo temporariamente poderes mundanos, quienes estigmatizan a los artistas. Porque entienden -por tradición e instinto- que un verdadero artista siempre será revolucionario.
También saben que los avances en los Derechos de los Pueblos jamás fueron obtenidos por negociadores políticos. Sino por Revolucionarios.
Es en vano, pues, que generaciones de presuntos artistas se esfuercen de un modo humillante para halagar al poder. Si son verdaderos artistas e intelectuales... mejor será no perder el tiempo. Tarde o temprano, el poder los decretará sus enemigos.

En tal panorama mundano, los instrumentos de que se valen los artistas para comunicar su arte serán pues silenciados. Desde la burla y el descrédito, hasta la persecución, el destierro o la imposición del autoencierro.
A Rembrandt, luego de que se endeudara para cumplir un encargo del municipio, un puñado de concejales ignorantes le rechazó su cuadro. Era La Ronda Nocturna.
Van Gogh murió sin tener la satisfacción del más mínimo reconocimiento oficial. De ese mismo estado que ahora lucra con su memoria.
Galileo fue obligado a mentir públicamente que no eran verdaderas todas las verdades que había descubierto.
Eric Satie debió trabajar casi todas las noches de su vida en un Cabaret, hacia donde llegaba caminando cada tarde los siete kilómetros desde su modesta vivienda, que alquilaba.

La primera actitud del poder institucional ante el verdadero arte, es procurar que sea ignorado. Controla para ello los sistemas de comunicaciones. Un grupo de traidores secundado por nubes de mediocres o incompetentes, se empeña para que en los "ambientes cultos" el nombre de los verdaderos artistas no sea ni siquiera pronunciado.
Si estos verdaderos artistas e intelectuales consiguen medios propios, entonces los combaten. He ahí la razón debido a la cual no suelen permanecer mucho tiempo las ediciones independientes o las revistas culturales.
Pues si estas publicaciones obtienen éxito -digamos, una moderada trascendencia temporal que les permita autoabastecerse económicamente-, serán atacadas. Hasta obligarlas a desaparecer.
Si las revistas culturales o ediciones independientes apenas logran sostenerse y se difunden en ámbitos minoritarios... pues se las ignora. O directametne se las niega, según la circunstancia.
Pese a ello, todas las grandes transformaciones sociales tuvieron como núcleo revistas de cultura o publicaciones independientes.
Su pequeñez no es tal. Pues concentran en sus modestas apariencias tal potencia energética, que pueden compararse, por sus resultados, a la fisión atómica.
Los pueblos necesitan estas publicaciones, como necesitan de sus verdaderos artistas. Pues está en ellos su única chance de supervivencia. Tanto cultural como física. Pues quienes persiguen controlar las almas, en algún momento también se creen con derecho a exterminar los cuerpos. De acuerdo con su necesidad. Que debe ser resistida, colectivamente: por el bien de todos.