El copamiento del Batallón 141 por el Ejército Revolucionario del Pueblo
Y las elecciones donde regresa el peronismo al poder
Por Julio Carreras (h)
Este triunfo guerrillero, efectuado por un puñado de jóvenes revolucionarios del ERP, durante una dictadura militar que había durado 18 años, terminó de deteriorar la imagen de aquella tiranía antidemocrática. Y fue un factor decisivo para el posterior triunfo, en las elecciones, del Frente Justicialista de Liberación Nacional, movimiento peronista, impulsado, principalmente, por otra organización guerrillera: MONTONEROS.
El 19 de febrero de 1973, un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo tomó el control total de uno de los cuarteles militares más grandes y poderoso de la Argentina. El batallón 141, situado en la ciudad de Córdoba.
La Compañía “Decididos de Córdoba” del Ejército Revolucionario del Pueblo, efectuó un fulgurante golpe de mano, logrando, en pocos minutos, tomar la totalidad de las instalaciones del Batallón 141 del Ejército.
Durante esta operación fueron reducidos y detenidos: un Teniente 1ro, un Subteniente, 5 Suboficiales y 100 soldados conscriptos.
El operativo del ERP en el cuartel del Ejército, se prolongó desde las 02.05 hs. hasta las 06.30 de la mañana. Lapso en el que -según el parte de guerra posterior- "se procedió a cargar y recuperar, para la causa revolucionaria del pueblo argentino dos toneladas de armas y municiones". Junto con el comunicado, el ERP publicó un detalle de todas las armas y pertrechos sustraídos de los depósitos militares.
El operativo
La acción se inició a las 0.30. Las pequeñas unidades guerrilleras salieron coordinadamente de sus respectivos locales operativos, donde habían estado acuarteladas desde las 12.00 horas del día 17 de febrero. Para este golpe de mano, la compañía "Decididos de Córdoba" movilizó a sus comandos “29 de Mayo", "Che Guevara", "Lazcano-Polti-Taborda", "Jorge Luis Sbédico” "Ramiro Leguizamón" y "Ferreyra-Martinez".
La marcha de aproximación fue realizada sin inconvenientes, primero en autos y después a pie, entrando las unidades en territorio del Ejército a la 1.10 de la mañana.
En los lugares prefijados se apostaron los grupos operativos que fueron integrándose a medida que penetraban en territorio militar, listos para comenzar la acción.
A las 2 de la mañana, de acuerdo a lo previsto, el soldado conscripto Dante Gimenez, combatiente del ERP incorporado por el servicio militar obligatorio a las filas enemigas, inició la acción con la toma del puesto “A”. Facilitando el ingreso del resto del grupo de neutralización de las guardias, que ofició de vanguardia en esta parte de la operación. Este grupo procedió a reducir en pocos minutos los puestos 7, 6 y 5.
Simultáneamente ingresaron al cuartel el grupo de contención, que ocupó los puestos de avanzada y el grupo de recolección, que inició de inmediato su labor de preparar las armas a retirar desde los depósitos A y B.
Dicha tarea se cumplió aproximadamente hasta las 03.30. Hora en que todos los jóvenes militantes revolucionarios se replegaron momentáneamente. Para preparar una emboscada al relevo de guardia, que debía hacer el recorrido a partir de las 4 de la mañana. Cuando el pelotón de relevo se introdujo en la zona fue rodeado y reducido por un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo.
Con el relevo tomado se pasó al ataque de la guardia de prevención y del puesto 1, donde se encontraba un total de 32 efectivos del Batallón. Los combatientes irrumpieron en las oficinas de guardia, disparando un tiro de FAL y dominando, con su decidida presencia, a la totalidad de los militares de guardia. Enseguida se pasó a la toma de los puestos 2 y 3. Con lo cual quedó completado a las 4.30 de la mañana, el copamiento de todo el Batallón.
Restaba reducir únicamente a unos 60 soldados que estaban durmiendo. Lo cual se concretó de inmediato. En esos momentos llegó al Batallón el Oficial de Servicio, Teniente 1ro. Wasnet, quien también fue dominado.
Ya dueña del cuartel la Compañía “Decididos de Córdoba" del ERP, se ocupó de cargar en un camión del batallón copado, las 2 toneladas de armas y municiones recuperadas. El camión cargado partió a las 5.30, efectuando el transporte final de esa gran cantidad de armamento hacia los depósitos secretos del ERP. Con el objetivo de permitir un transporte seguro, parte del comando guerrillero mantuvo la ocupación una hora más. Emprendiendo ordenadamente la retirada, a las 6.30 de la mañana, en los mismos vehículos que habían usado al ingresar.
En toda la operación no hubo heridos y sólo se efectuaron tres disparos al aire.
Importancia política de esta operación
Desde 1959, en que surgieran desde Santiago del Estero y Tucumán los Uturuncos, la primera guerrilla en Argentina, esta actividad de resistencia a las sucesivas dictaduras militares venían siendo el factor más importante para la recuperación de la Democracia política. Perón, desde el exilio, obtenía financiamiento y apoyaba a diversas organizaciones armadas, como FAP, FAR y Montoneros. Finalmente, hacia 1972, la dictadura de las tres fuerzas armadas, conducidas por el Teniente General Agustín Lanusse, debió declinar su voluntad de perpetuarse convocando a elecciones libres, para 1973.
Dos años y medio de actividad armada del Ejército Revolucionario del Pueblo -organización también surgida de Santiago del Estero y Tucumán- habían ido configurando unidades militares capacitadas, que día a día se fortalecían, colocándose en condiciones de enfrentar exitosamente a las fuerzas militares. Las cuales efectivamente actuaban en defensa de intereses de empresas estadounidenses y sectores del capital concentrado, subordinados a estas empresas extranjeras, con sede en Buenos Aires.
Los jóvenes -hombres y mujeres- que integraban las fuerzas guerrilleras, en su mayoría estudiantes universitarios, obreros calificados de las grandes fábricas, abogados, médicos, sacerdotes católicos, o incluso algunos militares patriotas, integrantes de las clases medias argentinas, pagarían muy caro esta entrega a los ideales revolucionarios. Que los habían llevado a arriesgar sus vidas -sin remuneración alguna- para conseguir una Nación libre, justa, soberana. Y, también, socialista. Los militares, agazapados tras un gobierno democrático que no supo hacer honor al mandato recibido en las urnas, pronto comenzarían a tomar sangrienta revancha. Amparados por el poder de sus servicios de Inteligencia.
El 10 de septiembre de 1976, el soldado Jorge Dante Giménez fue detenido, cruelmente torturado en el campo de concentración de La Perla y luego desaparecido. Juan Eliseo Ledesma, el joven "Comandante Pedro" de 22 años, que condujera el copamiento del cuartel, fue capturado en la provincia de Buenos Aires, en 1975. Y luego de ser salvajemente torturado, asesinado en el cuartel militar de Campo de Mayo.
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